“En nuestros días es más
necesaria que nunca la preparación de los jóvenes al matrimonio y a la vida
familiar. En algunos países siguen siendo las familias mismas las que, según
antiguas usanzas, transmiten a los jóvenes los valores relativos a la vida
matrimonial y familiar, mediante una progresiva obra de educación o
iniciación. Pero los cambios que han sobrevenido en casi todas las
sociedades modernas exigen que no sólo la familia, sino también la sociedad
y la Iglesia, se comprometan en el esfuerzo de preparar convenientemente a
los jóvenes para las responsabilidades de su futuro.”
–Papa Juan Pablo II (Familiaris Consortio, 66)